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ESCUELA DE PERROS: LA EDUCACIÓN DEL PERRO POR MEDIO DEL JUEGO

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PERROS SANOS.. DUEÑOS FELICES

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El cachorro y la vida con los demás

 

EL JUEGO DEL CACHORRO: UN VÍNCULO CON EL DUEÑO

El aprendizaje dependerá de que se incluya o no este comportamiento lúdico. Existe una correlación entre la complejidad de los juegos y el grado de evolución de una especie.

Las características del juego

En los animales el juego siempre es espontáneo y suele reproducir situaciones reales, aunque de forma exagerada. El perro parece cazar alguna cosa, pero sus desplazamientos son desproporcionados.

En el juego, la agresividad no es admisible. Se observa un comportamiento de inhibición de los mordiscos.

El aspecto repetitivo del juego es evidente en el cachorro, que trae la pelota varias veces seguidas.


El juego es un elemento muy importante en el adiestramiento del perro (Vedié/Cogis)

El papel del juego en el cachorro

El juego permite gastar energía al cachorro que no caza y se mueve poco.

A través de esta actividad, el cachorro recibe numerosos estímulos y debe enfrentarse a situaciones que debe resolver. Esto le permitirá luchar contra la ansiedad de una situación nueva en la edad adulta.

El juego garantiza la buena cohesión social de la camada, la comunicación en el grupo y el aprendizaje del cachorro.

El juego es un comportamiento voluntario, libre de cualquier límite, pero que el amo debe controlar para que tomen forma las relaciones jerárquicas.

El juego es útil; el cachorro tiene necesidad de jugar, no siempre como distracción.

El cachorro juega de diferentes formas, y se han establecidos diversas clasificaciones. Observe a su cachorro y podrá ver todas las sesiones siguientes.

El juego social

Tiene como objetivo establecer relaciones entre la madre y el cachorro y entre los diferentes individuos de la camada. El juego social también puede hacer intervenir al dueño, como elemento de la tribu. El cachorro, en este caso, lleva a cabo juegos de persecución o de lucha con él.

Durante el juego de persecución, un cachorro persigue a otro que corre, frena, gira.

También encontramos la pelea lúdica en los juegos sociales, así como el juego de posesión, en el que varios cachorros se disputan alguna cosa.

El juego «social» del dueño con su cachorro debe ser de breve duración, para establecer relaciones con él. Pero cuidado: el amo debe situarse siempre jerárquicamente por encima del cachorro, por lo que siempre debe «ganar» en las «peleas» o las persecuciones.

Tenga siempre en cuenta el papel del juego, que no es únicamente lúdico.

El juego solitario

En él sólo interviene el cachorro. Puede jugar solo, con un objeto o con una parte de su cuerpo.

Distinguimos tres tipos de juegos solitarios: movimientos como los brincos, juegos con una parte de su cuerpo y juegos con un objeto que el perro sacude, mordisquea, persigue.

El dueño debe dejar libre albedrío a estas sesiones de juego sin intervenir. El perro juega solo, lo necesita, no hay que entrometerse.

El juego de locomoción

El cachorro descubre sus movimientos, sus capacidades de mover los miembros. Toma conciencia de su cuerpo y del modo en que puede utilizado. El cachorro salta, se cae, se levanta... Parece que adquiere así cierta destreza motriz.

Puede jugar solo o con el dueño. Si se cae, no hay que ir a consolado; no le habrá pasado nada, se levantará de nuevo.

El juego de manipulación

Se lleva a cabo con objetos. El cachorro aprende así a descubrir su entorno. Huele el objeto, lo empuja, lo muerde... Este juego tiene como objetivo la exploración del medio exterior. Es muy importante darle objetos suyos y no elementos de nuestro entorno (zapatos, por ejemplo).

Las luchas y las persecuciones

El cachorro sabe que no está peleándose, sino que juega a pelearse. Los cachorros que no vean la diferencia podrían desarrollar disfunciones importantes, relacionadas principalmente con los mordiscos. Y es que la pelea lúdica tiene como componente la inhibición de los mordiscos. El cachorro nunca muerde durante el juego. El amo tiene una gran responsabilidad en estas fases del juego cuando empuja al perro a morder, ya que está provocando un comportamiento patológico.

El cachorro nunca tiene un comportamiento amenazador durante el juego. Si lo tuviera, la madre sabría llamarle la atención, y luego debe hacerla el amo. El juego evoluciona en función de la edad del cachorro, de las relaciones que tenga con su madre y de su entorno.

El juego y la edad del cachorro

La primera manifestación de un comportamiento lúdico puede observarse hacia las cuatro semanas, al inicio del periodo de socialización.

Los cachorros, entre las dos y las cuatro semanas, tienen periodos de juego muy breves que suelen incluir sesiones de mordisqueo. En raras ocasiones son juegos solitarios. El cachorro juega con su madre o con la camada. El juego es bastante torpe. Durante este periodo, el cachorro toma conciencia de su cuerpo mediante lo táctil, a través del lameteo y del mordisqueo mutuo.

Entre las cuatro y las cinco semanas, el cachorro toma conciencia de que puede jugar solo con un objeto. Entonces adopta una posición característica de estar frente a la presa y defiende su juguete cuando se acerca un congénere. El cachorro descubre también la pelea lúdica: puede coger a otro cachorro por el cuello o por las orejas, levantado y sacudirlo.

Un cachorro al que han mordido durante una pelea descubre el dolor y aúlla. Esto permite al que lo ha mordido tomar conciencia de su mordisco e inhibido durante las sesiones de juego. Cuando un cachorro mordido aúlla, el agresor deja su presa. Por tanto, es fundamental no intervenir, para que ambos tomen conciencia del «mordido» y del «mordedor». Si el dueño interviene, el aprendizaje de esta noción no podrá llevarse a cabo correctamente.

Entre las cinco y las siete semanas, las peleas de juego se perfeccionan. Los cachorros se dejan caer y se establecen verdaderas estrategias de juego. Durante estas sesiones aparecen numerosas actitudes adultas de sumisión o de dominación.

A partir de las siete semanas y hasta la edad adulta, el perro juega con mucha frecuencia, y la intensidad de los juegos se hace importante. Es en este momento cuando el juego puede implicar al dueño y este debe prestar mucha atención. La exploración sexual hace aparición.

. LO QUE HAY QUE SABER

La toma de conciencia de la inhibición de los mordiscos durante las sesiones de juego es imperativa para un equilibrio futuro del perro.

Los indicios de invitación al juego

El cachorro sabe dar a entender rápidamente que tiene ganas de jugar.

Distinguimos diferentes tipos de indicios que permiten al cachorro dar a entender que quiere jugar.

La reverencia lúdica es el indicio más conocido por los dueños. Los miembros delanteros se muestran flexionados; el cachorro aprende a apoyarse sobre sus codos con la parte trasera levantada.

El acercamiento exagerado es otra señal. El cachorro se acerca al congénere muy rápidamente, brincando y moviendo la cabeza de un lado a otro.

Durante el acercamiento-retirada, el cachorro se acerca y luego retrocede saltando y vuelve a acercarse.

La relación lúdica madre-cachorro

Los cachorros piden a su madre que juegue con ellos mordisqueándole las orejas, el morro o la cola. Pero la madre no suele jugar con los cachorros: la invitación queda a menudo sin respuesta. Al cachorro sólo le quedará, por tanto, el juego con los demás.

En cambio, la madre a veces juega con los cachorros después del destete. Por ello el dueño debe adoptar la actitud de la madre con el cachorro si se quiere que este entienda las relaciones de jerarquía.

Juego y raza

¿Existen razas más juguetonas que otras? Algunas razas tienen fama de ser más juguetonas, como los boxer. Pero ¿son realmente más juguetonas o es que son más «alterables»?

Generalmente son las razas exuberantes las que tienen tendencia a expresarse con más facilidad a través del juego y las que suelen carecer de agresividad. Efectivamente, una raza con fama de agresiva no puede jugar con facilidad, ya que las peleas lúdicas dejan de serlo al poco tiempo.

Las razas juguetonas, en todo caso, saben reconocerse entre ellas. Se han llevado a cabo experimentos con beagles y fox terrier. Los primeros parecen ser más juguetones, y los segundos, más bien agresivos. Los beagles buscan la compañía de otros beagles y evitan a los fox terrier con los que, sin embargo, han sido criados. Y los fox terrier hacen lo mismo: ¡evitan a otros fox terrier!

NUESTRO CACHORRO Y LOS DEMÁS ANIMALES

El cachorro clasifica rápidamente al animal con el que se encuentra. Puede tratarse de un amigo, de un rival, de una presa o de algo desconocido que hay que explorar.

El dueño debe dominar el juego.

El juego: con el amigo

Con los gatos tienen lugar juegos de «pelea» y, sobre todo, de persecución. Si el cachorro se ha acostumbrado desde pequeño a estar con un gato, jugarán mucho juntos al escondite, con el gato corriendo tras el perro para intentar cogerle por la cola.

El juego forma parte de un comportamiento relacional con los demás muy importante. Los cachorros juegan mucho entre sí.

La exploración: con un desconocido

El cachorro que intenta darle la vuelta a la tortuga es un ejemplo muy conocido. Adopta una posición de exploración, dándole pequeños golpes con el hocico sobre el caparazón. Su intención es calibrar el peligro eventual.

La pelea: con el rival

El caso más frecuente es el del encuentro con otro perro en su territorio. Ambos animales se evalúan y el dominante toma la iniciativa en el ataque.

La caza: con la presa

El pájaro o el conejo, si el cachorro no ha tenido nunca ocasión de vivir en estrecha convivencia con estas especies, representan las presas ideales, y las posiciones de caza frente a estas especies son inmediatas.

Si desea que su cachorro se entienda a la perfección con un animal de otra especie, debe ponerlos en contacto muy pronto.

Cuando se acaba el periodo denominado socialización, el cachorro no admitirá con facilidad a otro compañero. Aunque existen casos excepcionales: hay perros viejos, por ejemplo, que recobran cierto dinamismo en contacto con otro animal más joven que él.


Bibliografía: "La educación del cachorro"
(Valeria Rossi)
Ed. de Vecchi



 

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