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ESCUELA DE PERROS: LA EDUCACIÓN DEL PERRO POR MEDIO DEL JUEGO

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PERROS SANOS.. DUEÑOS FELICES

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Los cuidados médicos

Educar a un cachorro también significa hacerle un seguimiento médico. Presentamos algunos consejos para actuar al menor indicio de anormalidad.


En las razas pequeñas, los canales lagrimales se tapan con frecuencia. ((c) Labat/Cogis)

DESCUBRIR LOS SÍNTOMAS

Tomar la temperatura

Utilizar un termómetro digital, untado con grasa, introducirlo "profundamente" de lo contrario la temperatura no es exacta. La temperatura normal es de 38,5 °c.

Mirar las mucosas

Tirar del párpado inferior. Mucosa rosada: normal. Mucosa blanca o amarilla: anormal.

Palpar el abdomen

Poner una mano a cada lado del vientre: no debe dolerle.

Observar la orina y las heces

Observar el color de la orina. Recogerla con un algodón para que la analice el veterinario. Recoger las heces con papel absorbente.

Indicios de deshidratación: los pliegos de la piel

Coger la piel del cuello y luego soltarla. Si vuelve a su sitio, el perro no está deshidratado. Si se mantienen los pliegues, el perro está deshidratado; debe darle de beber con una jeringuilla.

CÓMO RECONOCER A UN CACHORRO ENFERMO

- No come.
- Se esconde.
- Su pelaje está estropeado.
- Bebe más.
- Busca el afecto del dueño al tiempo que se muestra irritable.

EL CUIDADO DE LOS OJOS

Sea cual sea la raza, los cachorros tienen una sensibilidad particular en los ojos, y estos órganos requieren una atención diaria.

En las razas pequeñas, los canales lagrimales se tapan con frecuencia, lo que tiene como consecuencia un derrame de lágrimas por el extremo del ojo, con una decoloración de los pelos.

La estructura y el funcionamiento del ojo

La córnea es la primera estructura en contacto con el aire. Puede irritarse, lo que comporta una queratitis.

La conjuntiva es la mucosa que cubre el interior de los párpados. Su inflamación constituye una conjuntivitis.

El cristalino, lentilla transparente, puede volverse opaco y provocar una catarata.

El iris da color al ojo.

La retina, parte más profunda del ojo, es la estructura sobre la cual se forman las imágenes.

Los canales lacrimales parten del extremo del ojo y descienden hacia los orificios nasales.

Hay un tercer párpado.

Los cuidados que se pueden proporcionar son externos, y sólo afectarán, por tanto, a las estructuras siguientes: córnea, conjuntiva y ángulo de los ojos.

La limpieza

Los productos que deben utilizarse son sólo lociones oculares limpiadoras específicas para perros, o bien suero fisiológico (en dosis únicas, que pueden transportarse y se conservan muy bien).

Para evitar regueros hay que limpiar el ojo todos los días con una compresa empapada en un antiséptico ocular y no un algodón, que deja filamentos en las pestañas.

En caso de infección del tipo conjuntivitis, es necesario hacer una limpieza antes de aplicar un tratamiento. No hay que olvidar utilizar una compresa diferente para cada ojo.

La acción del principio activo de un medicamento se acentuará con la limpieza previa. Verter colirio de cura en un ojo sucio disminuye enormemente la eficacia del tratamiento.

Para la higiene regular de los ojos del animal se aconseja utilizar un producto concebido para él, de esa forma no se corren riesgos de irritación.

Lo que hay que saber: Para limpiar un ojo, empiece en el ángulo interno y vaya hacia el ángulo externo, para evitar llevar hasta el ojo la suciedad.

EL CUIDADO DE LOS OÍDOS

Es importante conocer las acciones precisas y adecuadas para limpiar los oídos con el fin de no provocar infecciones.

La estructura del oído

El conducto auditivo tiene forma de codo: saberlo nos permitirá realizar la limpieza del oído de nuestro perro sin hacerle daño.

La limpieza del oído

Es inútil limpiar los oídos todos los días. Los cuidados profundos pueden hacerse una vez a la semana. En cambio, se puede limpiar el exterior de la oreja una vez al día en el caso de perros con orejas caídas. Eso permite comprobar que no se haya quedado ninguna hierba entre el pelaje.

Hay que utilizar un producto especifico para perros, en forma de loción auricular. El frasco suele llevar consigo una contera flexible que debe ser introducida con cuidado en el oído. A los perros de orejas caídas hay que sostenérselas hacia arriba, en vertical.

Se debe ejercer una ligera presión en el frasco; luego hay que dar un masaje en la base del oído para que el producto entre y disuelva las impurezas localizadas en el fondo del conducto.

A continuación, debe cogerse un trozo de algodón con la punta del dedo y retirar los restos de producto.

El animal no debe sentir ningún dolor y el algodón debe quedar bastante limpio.

Si no es así, es que hay una afección auricular. Los cuidados regulares permitirán detectarla rápidamente.

Lo que hay que saber: No use un bastoncillo de algodón; con él se empujan las impurezas hasta el fondo del conducto auditivo en lugar de eliminarlas.

EL CUIDADO DE LOS DIENTES

La estructura de un diente

El diente está situado en un "agujero" denominado alveolo. Igual que los nuestros, el interior del diente está constituido por la pulpa, que, infectada, comporta una pulpitis. La pulpa está recubierta por dentina y esmalte. La parte interna es la raíz, y la parte externa es la corona. Todas las técnicas humanas pueden utilizarse con el perro, ya que las estructuras son idénticas.

El crecimiento de los dientes

Hay una dentadura de leche (dentadura del animal joven) que deja su sitio enseguida a la dentadura del adulto. Únicamente habrá dos denticiones. Un diente adulto que cae, por tanto, no volverá a salir.

El cachorro tiene tendencia a tragarse los dientes de leche que se le caen, por lo que no suelen encontrarse. Los primeros incisivos, así como los caninos, aparecen entre las 2 y las 3 semanas. A las 4 semanas, la dentición de leche finaliza, con excepción del último molar; se completa a las 6 semanas.

A los 4 meses aparecen los caninos adultos, y a los 5 meses surgen los colmillos adultos. La dentición se termina entre los 6 y los 7 meses.

Cuando salen los dientes, puede tener lugar una gingivitis. Entonces puede aparecer un ribete rojo por encima de las encías. El perro puede salivar y mordisquear. Se le deberá dar una alimentación "tierna" para evitar los dolores producidos por la masticación. Se le puede aplicar una solución calmante o un cubito de hielo.

La limpieza de los dientes

Hay que utilizar productos dentífricos específicos para perros, no los mismos que utilizamos nosotros.

El producto más frecuente es una pasta que se aplica con un dedil.

También hay comprimidos.

Hay que acostumbrar al cachorro desde pequeño para que acepte la limpieza de los dientes:

- mantenga la cabeza del perro poniendo la mano sobre su cuello;

- deslice el cepillo de dientes por uno de los lados de la mandíbula (si se hace de frente, mordisqueará el cepillo);

- no ponga demasiado dentífrico (en caso contrario, salivará).

Una limpieza regular permite retrasar la aparición del sarro.

LOS CUIDADOS PREVENTIVOS: VACUNAR Y APLICAR VERMICIDAS

Las vacunas: CHLRP

Hay que vacunar de CDCVH-CL-CP a los 2 meses, y luego se repetirá la vacunación a los 3 meses y al año.

El moquillo canino comporta síntomas digestivos, nerviosos o respiratorios. Y en ocasiones quedan secuelas en forma de ataques de epilepsia.

La hepatitis vírica canina provoca fiebre, gastroenteritis y un aumento de los ganglios.

La leptospirosis presenta dos formas. La primera comporta una gastroenteritis hemorrágica, y la segunda, una ictericia (el animal se pone amarillo). El parvovirus es una gastroenteritis.

La rabia es una afección grave pero poco frecuente, que comporta una encefalitis y problemas de comportamiento, así como una salivación excesiva.

La vacunación contra la rabia es obligatoria en determinadas circunstancias (campings, viajes al extranjero, caza, exposición, zonas contaminadas...).

También se puede vacunar al perro contra la tos de las perreras. Esta vacuna se suele poner en lugares de cría.

Significado de las abreviaturas

CD=Moquillo canino
CVH=Hepatitis vírica
CL=Leptospirosis
CP=Parvovirus o gastroenteritis
R=Rabia

La aplicación de vermicidas

La aplicación de vermicidas a un cachorro comienza muy pronto, con el criador. La primera toma de vermicida se hace entre los doce y los quince días después del nacimiento, con un vermicida que se toma tres días seguidos. Lo mejor es que el veterinario, unas tres semanas después, introduzca una inyección bajo la piel.

Cuando ya estén con sus dueños, los cachorros deben recibir un vermicida a los 2 meses, y después una vez al mes hasta los 8 meses; a partir de ese momento, una vez al año. La aplicación de vermicidas puede hacerse 2 veces al año si el perro está en contacto con un niño de corta edad, ya que existe el riesgo de contagio. La hembra gestante tiene que recibir un vermicida diez días antes y diez días después del parto. Asimismo, hay que aplicarle vermicidas una semana antes de la monta.

En el caso de tenia, hay que combinar el vermicida con un tratamiento antiparasitario para que sea totalmente eficaz.

Cabe tener en cuenta que un tratamiento contra las lombrices tiene únicamente un efecto puntual: mata las lombrices presentes en el organismo, pero no constituye una prevención para futuras apariciones de lombrices, ya que no es una vacuna.

Los vermicidas existen en forma de comprimidos, de pasta oral presentada en una jeringa bucal, de líquido o incluso en forma inyectable.

Algunos se dan en una dosis única, pero otros requieren un tratamiento de algunos días consecutivos.


Bibliografía: "La educación del cachorro"
(Valeria Rossi)
Ed. de Vecchi

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